Sin mirar atrás

26 de febrero de 2026


El boxeador hispano-cubano Adrián Fresneda, joven promesa de la Federación Española de Boxeo, fija su mirada en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Para llegar hasta aquí ha peleado tanto dentro como fuera de las 16 cuerdas.

Adrián el Gordo Fresneda no tiene miedo a nada ni a nadie, ni siquiera a el Profeta Enmanuel Reyes Plá. Con su pareja de sparring del CAR (Centro Alto Rendimiento) intercambia feroces ataques en asaltos de tres minutos. Cada golpe recibido supone volver a levantarse. Cada golpe dado, un paso más en el largo camino a la victoria. Al igual que su coraje en el ring ante un medallista olímpico, Adrián decidió ser valiente cuando salió de Cuba en noviembre de 2022 para apostarlo todo como boxeador en España. “Fui uno de los tantos que maltrataron, me machucaron porque les dio la gana, eso fue la gota que colmó el vaso”, dice mientras renueva los vendajes de las manos.

A solo unos días de una nueva pelea profesional, el atleta de 21 años calcula con esmero cada golpe y cada desplazamiento. Su técnica es limpia cual bailarín, siempre con la mirada fija en el contrincante. El objetivo final: campeón olímpico. El próximo: ganar su próxima pelea. El de ahora: darlo todo en el ring bajo la atenta mirada del seleccionador nacional Rafa Lozano.

Con el oro en el cuello y representando a Cuba en el Campeonato Mundial de Boxeo Juvenil de la Nucía (Alicante) Adrián llegó a una decisión. España era el lugar. De vuelta en la Habana y tras una serie de desentendimientos con el régimen cubano no le quedó otra alternativa. Tenía que salir y pedir asilo político. “Dejar a tu tierra fue duro, pero soy boxeador. Tengo un sueño y lucho por ello”, cuenta Adrián, que aterrizó en Madrid sabiendo que la Federación Española de Boxeo le quería en su equipo. Ahora recorre diariamente el trayecto entre la residencia Joaquín Blume y el CAR con el fin de tocar el cielo con los guantes enfundados.

La campana suena. Tiempo muerto. Adrián acude a la esquina para coger aire y replantear su estrategia. El proceso de adaptación a España no fue fácil. Se dejó llevar y perdió el tiempo. Desconocía la cultura española y la ética de trabajo en el CAR, donde no hay sitio para las risas cuando toca entrenar. Pasados dos años de papeleo y con la ayuda de la Federación Española de Boxeo, Fresneda obtuvo la nacionalidad española; un requisito imprescindible para participar tanto en peleas profesionales como en los JJ.OO. “Voy a representar a España orgulloso de ser español. Es quien me ha dado la oportunidad y quien me ha abierto las puertas. El país se ha portado increíble conmigo”, dice Adrián, listo para volver a luchar en el cuadrilátero.

En los JJ.OO. de Tokio 2021 un combate en la categoría de peso pesado entre Enmanuel Reyes Plá, boxeador cubano nacionalizado español, y Julio César La Cruz, representante de la isla, elevó la tensión política. Tras una decisión dividida en favor de César La Cruz y al grito de “Patria y Vida no, Patria o Muerte venceremos” se creó una división mediática. Partidarios y opuestos al régimen cubano iniciaron una batalla en redes sociales que se vivió como una pelea más. A Reyes Plá se le calificó de traidor y mercenario por su abandono de la delegación cubana y por su apoyo al lema Patria y Vida, popularizado ese mismo año. Fresneda también salió del país por la puerta de atrás, pero no le preocupa pasar por lo mismo. “Nunca hay que olvidar tus raíces, pero tú no me puedes juzgar por mi manera de ser o de pensar. Si tú te pones bravo, es tu opinión, a mí no me importa lo que nadie diga”, cuenta Adrián, que desiste de meterse en política.

El entrenamiento ha llegado a su fin. El pecho de Adrián se infla y contrae con su fuerte respiración mientas las pulsaciones bajan. Las gotas de sudor caen de su cabello rizado por toda la cara. Su gorra blanca tiene un parche con la bandera cubana, mientras que en la manga de su camiseta la rojigualda se manifiesta. Alza la mirada a los carteles de compañeros olímpicos que cuelgan en las paredes del gimnasio. “Yo voy a estar ahí. Estás hablando con un futuro medallista olímpico”. A pesar de su inquebrantable deseo de ser campeón, las aspiraciones de el Gordo Fresneda van más allá del deporte. “Quiero estudiar. Lo he hecho mal hasta ahora con los apuros, trayendo incompletos los papeles a la escuela. Estuve dos años así, pero espero tener el sello pronto”, dice Adrián, que no acabó los estudios en la isla. Para poder estudiar en España siendo cubano es necesaria la validación de títulos y certificaciones anteriores -legalizados por el Ministerio de Educación de Cuba-, su aprobación tanto por el Consulado de Cuba en España como del Ministerio de Asuntos Exteriores y la entrega de certificados de nacionalidad y nacimiento.

El boxeo es la vida. Eso dice Adrián. De chamaquito era perezoso y gordo -de ahí su mote-, pero la disciplina y la constancia han hecho de él un hombre del que se siente orgulloso. “Mírame. Estoy fuerte, estoy guapo [ríe], mira las zapatillas que me han dado… Estoy bien, podría estar mucho peor, pero estoy viviendo una oportunidad que me ha dado la vida” relata Adrián. “Sí, echo de menos el agua con azúcar, andar descalzo, ir sin camiseta, las risas, la familia, el barrio… pero la vida te pone en distintas situaciones. Estoy donde quiero estar”.

El camino hacia la gloria olímpica requiere mucho de uno mismo, Adrián lo sabe. Cuando mañana suene la alarma, volverá al gimnasio a ultimar los detalles para su próxima pelea. Será un paso más en un camino que empezó como cubano y continúa como español.

“Al final duele. Es mi familia la que está ahí. Pero yo ahora solo tengo una cosa en mente: el boxeo”.